El diseño de un “Gobierno fuerte” en la España de entreguerras

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Pubblicato

2026-07-06

DOI:

https://doi.org/10.63277/gsc.v51i.5338

Autori

  • Ignacio Fernández Sarasola Universidad de Oviedo

Parole chiave:

Revolución Gloriosa, Restauración, turno de partidos, parlamentarismo en la práctica, constitucionalismo de entreguerras

Abstract

La configuración de un Ejecutivo fuerte en la España de entreguerras se halló muy condicionado por la defectuosa estructura del sistema de partidos. Tras la Revolución Gloriosa (1868) se había producido una auténtica eclosión de partidos políticos, en su mayoría de base puramente personalista, que condujo a una difícil gobernabilidad y por tanto a la presencia de Ejecutivos débiles.
Durante la Restauración (1876-1931) trató de paliarse esta situación imponiendo un turno de dos partidos (Liberal y Conservador), que se relevarían en el Gobierno a base de trucar las elecciones. Fue entonces cuando surgió un Gobierno fuerte y estable, pero erigido a base de una corruptela en la que, en realidad, era el Gobierno el que determinaba la composición del Parlamento, y no a la
inversa como sería propio de un sistema parlamentario. Durante la breve dictadura de Primo de Rivera trató de superarse este modelo por un proyecto constitucional que fijaría un sistema monárquico inspirado en el presidencialismo, y en el que el Ejecutivo (Rey, Consejo del Reino y Consejo de Ministros) sería el principal motor político. La implantación de la II República española representó el principal intento de configurar un Ejecutivo fuerte y moderno, basado en el constitucionalismo racionalizado descrito por Mirkine Guetzevitch, cuyo influjo en España resultó determinante. Aun así, la deficiente configuración de la jefatura del Estado (híbrido en el presidencialismo y el parlamentarismo) y del control parlamentario hizo que, en la práctica, tampoco lograra el objetivo de constituir un Ejecutivo verdaderamente fuerte.